PRESERVANDO EL PATRIMONIO DE LA DANZA: ¿VÍDEO, O NOTACIÓN?

“¿Para qué necesitamos un sistema de notación, cuando ya tenemos el vídeo?”

Esta es una pregunta que he escuchado innumerables veces no solo por gente ajena al mundo de la danza sino por bailarines y profesionales también…

Y mi respuesta siempre ha sido la siguiente: “¿Le pedirías a un actor preparándose para representar Hamlet de Shakespeare, por poner un ejemplo, que aprendiera su papel, su texto, la intención detrás de esas palabras, a partir de un DVD de la versión de Hamlet de Mel Gibson? ¿O le darías a un músico una grabación de la Novena Sinfonía de Beethoven, esperando que aprendiera su parte en la orquesta simplemente escuchándola?”

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Fotógrafo: VirtualBlue

Fotógrafo: VirtualBlue

A nadie se le ocurriría hacer tal cosa, y sin embargo así es como se hace principalmente en el mundo de la danza. Ponemos la grabación de un bailarín bailando la pieza que queremos aprender e intentamos extraer el “texto original” de él, la coreografía tal y como el coreógrafo la ideó… Pero ¿es realmente la intención y visión del coreógrafo lo que estamos viendo, o es simplemente lo que ese bailarín en concreto pudo o decidió hacer con el material en esa determinada ocasión?

A través de los siglos, la capacidad de escribir Música y Teatro con lenguajes universalmente entendidos ha permitido preservar su patrimonio y transmitirlo fielmente generación tras generación con la tranquilidad de que continuará haciéndolo en las generaciones venideras.

Fotografía: baldwinn – Reproducción tomada de Malkin & Belanger, et al: “Dancing by the Book”, de 1721

Con la Danza es diferente. Muchos sistemas de notación aparecieron y desaparecieron a través del tiempo pero, sin que ninguno de ellos pudiera desarrollarse y adaptarse a la rápida evolución de las técnicas de danza, se ha dependido principalmente de generaciones de bailarines y sus memorias sin un lenguaje universal sólido que pudiera preservar la integridad del trabajo para el futuro. Y cuando se pierde la continuidad de la memoria, tenemos que recurrir a grabaciones no siempre disponibles o adecuadas.

La danza depende de nuestros recuerdos y cuerpos para sobrevivir y cada bailarín tendrá una experiencia diferente de la misma secuencia de movimiento. La notación no intenta imponer cómo debe ser una danza, sino proporcionar un texto básico sobre el cual un bailarín puede construir su propia interpretación y creación de un rol en particular. De hecho, le da libertad al bailarín para crear su propia interpretación del papel, sabiendo que el texto subyacente es fiel a la visión original del coreógrafo.

Hoy en día tenemos dos formas de registrar la danza: vídeo y notación. El vídeo proporcionará al bailarín un reconocimiento instantáneo de la pieza y una vista general del producto final. La notación, por otro lado, representa una descripción simbólica de la pieza que proporciona suficiente información para su reconstrucción, pero requiere un análisis y traducción de cada elemento del movimiento.

Un vídeo, al ser la grabación de la interpretación particular de una obra por parte de un bailarín, a menudo puede incluir la ejecución incorrecta de la coreografía o intención del coreógrafo, y carecer de profundidad o comprensión del movimiento. Continuamente intentamos identificar la intención del coreógrafo en la interpretación de los pasos por parte del bailarín, tratando de separar la ejecución correcta de la ejecución incorrecta, a veces incluso teniendo que elegir entre dos o más versiones diferentes en un esfuerzo por adivinar cuál era la visión del coreógrafo. Y casi siempre nos cuesta encontrar detalles claros en el movimiento, a menudo obstruidos por luces, vestuario, ángulos de cámara o limitaciones de los bailarines.

La notación proporciona una descripción analítica de la danza, que forma el texto básico sobre el cual un artista puede construir su propia creación. Representa el trabajo antes de que haya una interpretación de él. A diferencia del vídeo, que ofrece una visión general de la danza que puede ser reconocida por cualquier persona, la notación requiere una comprensión del lenguaje de la danza, y el conocimiento y la comprensión del sistema de notación utilizado. El proceso de anotar una danza es muy largo, en el cual se analiza el movimiento y se puede registrar con el nivel de detalle requerido. No solo se registran los detalles del movimiento corporal, sino también la distribución espacial de los bailarines, sus trayectorias de desplazamiento exactas y ubicaciones en cualquier momento dado, y su relación con la música o la banda sonora, proporcionándonos una estructura clara de la coreografía. Esto no permite la visualización directa del movimiento, sino que requiere del notador para “traducir” la partitura de nuevo en movimiento para los bailarines. Y esa es una de las desventajas de los sistemas de notación de danza, no podemos bailar mientras leemos una partitura, a diferencia de cantar o tocar un instrumento musical.

El registro y la reconstrucción de un trabajo de danza no son los únicos usos de la notación. Su uso como herramienta de investigación y dispositivo de enseñanza es inestimable, ya que permite un estudio profundo de trabajos y estilos coreográficos. Permite a los estudiantes analizar y comparar diferentes extractos de la misma danza o diferentes trabajos o estilos, uno al lado del otro, sin la necesidad de buscar en una grabación el momento adecuado, cambiar entre diferentes grabaciones, etc. Y proporciona una comprensión mucho mayor del movimiento y la intención detrás de él.

Notating The Winter's Tale

Notating The Winter’s Tale

Vídeo y notación, ninguno de ellos debería reemplazar al otro. Mientras que el vídeo registra una representación individual, la notación registra el trabajo en sí mismo, no una ejecución particular. Podemos obtener una primera impresión instantánea de una danza viéndola en vídeo, pero necesitaremos la notación si realmente queremos entrar en detalles, analizar y estudiar esa danza en profundidad. Para obtener un registro completo de cualquier coreografía, lo ideal sería incluir vídeo y notación, aprovechando lo mejor de ambos sistemas para crear una imagen completa con toda la información posible y notas de producción completas.

Actualmente existen dos sistemas de notación que están siendo utilizados por compañías de danza e investigadores de danza de todo el mundo: Labanotación y Notación Benesh. Ambos son ampliamente utilizados y, aunque su enfoque es muy diferente, ambos son herramientas invaluables para el registro, la preservación y el estudio de la Danza.

Si queremos que nuestro Patrimonio de la Danza se preserve para futuras generaciones con integridad y fidelidad a la visión del coreógrafo, debemos asegurarnos de que no solo se grabe en vídeo, sino que también se anote. Y no solo eso, sino que debemos educar a nuestras generaciones más jóvenes para que puedan comprender su importancia crucial. Solo de esa manera podremos seguir los pasos de la Música y el Teatro, y proteger el patrimonio increíblemente rico de nuestro Arte.

Maria Jimenez es Coreóloga Benesh y Coordinadora Artística del Scottish Ballet.

María obtuvo su titulación en Danza Clásica en la Real Academia de Arte Dramático y Danza de Madrid durante su formación en la Escuela de Danza María de Ávila en Zaragoza, España. Posteriormente se convirtió en profesora de ballet en la Escuela en 1991, donde impartió clases hasta 2001. Trasladándose a Londres en 2001 para estudiar un Certificado de Educación Superior en Danza Contemporánea en The Place, María también estudió el Certificado de Notación Benesh del Movimiento y Diploma Profesional de Notación Benesh del Movimiento en el Instituto Benesh, RAD, graduándose en ambas ocasiones con Distinción. En 2004, se convirtió en Maestra de Baile para el Ballet de Zaragoza. Maria se unió al Scottish Ballet como Maestra de Baile en 2005, convirtiéndose en Coordinadora Artística en 2014. Durante su etapa en el Scottish Ballet, María ha sido profesora invitada de Notación Benesh del Movimiento en el Conservatorio Superior de Danza de Madrid y en el

Master en Danza y Artes del Movimiento de la Universidad de San Antonio de Murcia. Continuando con su trabajo en el Scottish Ballet, es también profesora invitada en el Royal Conservatoire of Scotland, donde imparte clases de ballet y el curso de Notación Benesh “Score Reading for dancers”. Recientemente ha realizado la traducción al español del curso de aprendizaje a distancia “Notación Benesh de Movimiento para Ballet” para Benesh International, RAD, del cual es también tutora. Para encontrar más información acerca de este curso:

https://www.royalacademyofdance.org/study/benesh-international/programmes-and-courses

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